jueves, octubre 26, 2006

Roadmanager


Yo curré con Manu en el noventa y dos. Una gira un tanto accidentada. Jota vino invitado a la mitad de las fechas. Nunca le entendí. Un tipo extraño. Lo tenía todo para estar contento y en cambio no paraba de dar el coñazo con sus malos rollos y sus neuras. Un politoxicómano y un depresivo juntos en una furgoneta no son la mejor de las compañías en una gira. Aun así los conciertos salían adelante mas que dignamente. No entiendo como se puede estar deprimido con un pibón como Anita a tu lado. Yo me hubiera cortado varios dedos. Sigue estando tremenda. La del noventa y dos fue la gira del exceso. Sexo , drogas y rocanrol. A pesar de los malos rollos hubo muy buenos momentos. Todo lo coñazo que era Jota durante el día, cambiaba cuando viajabamos por la noche. Se volvía un copiloto ameno y brillante. No paraba de contar anécdotas y hablar de tal o cual artista buscando inmediatamente una cinta en la bolsa para ilustrar lo que decía. Se sabía de memoria la vida de casi todas las rock stars desde Chuck Berry a Sonic Youth. No paraba de poner música. Traía monográficos. Canciones de carretera: drive all night, born to be wild.... canciones con la palabra sister: sister morphine, canciones con sweet home: sweet home Chicago, sweet home Alabama.... Canciones para viajar al sur, al norte, al infierno, al cielo... Había para todo.
Otras veces se acurrucaba en su asiento y mantenía durante horas la vista perdida en la oscuridad de los arcenes. No hablaba con nadie. No escuchaba. Sólo miraba. Manu y Jota eran un tiro en un escenario. Sus guitarras se complementaban perfectamente y escupían por los amplificadores todo su arsenal de años de aprendizaje. Se podía reconocer desde Duane Allman a Albert Lee. Fueron buenos años para la música en este país de mierda. Hace años que no veo a Manu. Me contaron que dejó la musica y se marcho a Australia. Espero que le fuera bien. De Ana se lo que sale en las revistas. Esta bárbara.