martes, enero 09, 2007

Quo Vadis?



Me he levantado con un resacon del ocho.

Anoche estuvimos en una especie de enoteca en el Trastevere y después de una ingente cantidad de vinos blancos el tío se empeño en que probasemos su colección de grapas. Ya me conoces. Acabé potando por las esquinas. Pero antes por lo visto, tuve un glorioso intento de ligue. Apoyado en una moto y con un helado de chocolate chorreandome por el brazo, intentaba con bastante soltura, segun me dicen éstos, enrollarme a dos italianitas fashion victims. El resultado fue obvio.


Joder, cuando aluciné fue antes de ayer.
Me fui solo a las catacumbas de San Calixto. Están muy cerca de la casa de Bruno. Ya habíamos estado, así que me dediqué a pasear por la vía Apia antigua.
Era como estar en una peli de romanos. Ruinas a los lados, adoquines en el suelo y a lo lejos Roma. El campo estaba precioso y no hacía demasiado calor. Desde los jardines que rodean la catacumbas hay un camino entre cipreses hasta la Iglesia de Domine, quo vadis?
Decidí pasarme. Sobretodo por que el camino era una pasada.
Nada mas salir del recinto de las catacumbas se me unió un grupo de monjas polacas.
Eran jovencísimas.
Igual no eran monjas. No se, el caso es que debían ser de alguna congregación religiosa.
Iban vestidas como monjas....lo serían....Bueno, yo que se. El caso es que venían detras de mi.
Iban bromeando entre ellas y riendose. Me calleron bien.
El entorno y la paz del caminito, la brisa y la campiña romana, le daban a la escena un rollito muy especial.
Cuando llegamos a la iglesia , las monjitas entraron. Yo me quedé fuera contestando una llamada de Stivi. Quedamos para cenar en el Campo di Fiore.
Cuando entré, estaban cantando. Me sente al final y flipé.
La iglesia tan pequeña y las voces que cantaban en polaco eran increibles. Me emocioné. A lo mejor eran de un coro.
Me quede allí casi una hora. Realmente encantado y con una sensación de paz interior, alucinante. Ya sabes que no soy muy religioso, pero allí sentado me encontraba realmente bién.
Cuando salí de allí estaba como embobado. Regresé a casa caminando. Me duché y me pillé un taxí para ir a cenar. Se me hacía tarde.
La verdad es que esta ciudad me está encantando. Ya te seguiré mandando correos. Espero que las cosas vayan cada vez mejor. Hoy comemos en casa de una amiga de Bruno. Por lo visto es una actriz italiana bastante conocida aquí. Ya te contaré.
Ciao.